EL PALACIO DE LOS CAPITANES GENERALES
Por: Miguel Fernández
 
 
 
El Palacio de los Capitanes Generales, una de las construcciones más emblemáticas de la etapa colonial en Cuba, sigue erguido, como orgullo de una ciudad que alguna vez fue la última joya de la Corona Imperial española.

Con un singular portal con diez columnas de piedra bien labradas que forman nueve arcos iguales, aunque irregulares en sus intermedios, se presenta majestuosamente en uno de los laterales de la Plaza de Armas, el antiguo Palacio de los Capitanes Generales.

Los planos de este palacio fueron trazados por el coronel de ingenieros Antonio Fernández de Trevejos y Zaldívar. Su construcción se inició en 1776 y se concluyó en 1791.

El primer Capitán General español en instalar allí su residencia fue Don Luis de Las Casas, quién se trasladó hacia esta edificación en 1790 cuando todavía estaba pendiente de ser concluida totalmente.

Según describió Emilio Roig de Leuchesering, el Palacio constituye un cuadrilátero de 80 varas exteriores con 22 de alto. La edificación cuenta con una espaciosa azotea y con un patio central muy hermoso.

En 1834 el Palacio fue embellecido con una portada de mármol de Carrara que adorna la entrada principal y sobre la cual se encuentra la Corona Real española con el escudo guarnecido por el collar de la Orden Caballeresca del Toisón de Oro.
En la parte central del Palacio se puede apreciar un monumento de Cristóbal Colón, franqueado por dos altas palmas reales y una sinuosa yagruma de elevada copa. La estatua, que refleja el gran Almirante en traje de la época, es de mármol y está sobre un pedestal del mismo material.

Desde 1854 el Ayuntamiento habanero había acordado situar un monumento a Colón en este sitio, pero no es hasta seis años después que fue traída de Italia la estatua creada por el escultor J. Cuccchiari y finalmente resultó colocada en el palacio en 1862.

También en uno de los laterales del patio del otrora Palacio de los Capitanes Generales se halla una placa que constituye el monumento funerario más antiguo existente en Cuba, e igualmente se localiza otra placa con un poema de Angel Augier dedicado al patio del Palacio Municipal.
Esta obra resultó premiada en un concurso convocado por el municipio de La Habana en 1937.

Además en el patio de esta gran edificación habanera se encuentra una frase de José Martí en la que se señala: “Esa es la raíz, y esa es la sal de la libertad: el municipio.
Durante más de un siglo, hasta 1898, el Palacio fue la Casa de Gobierno donde radicaron los máximos representantes de la metrópoli española en Cuba..
Entre 1899 y 1902 el Palacio fue sede del Gobierno Interventor norteamericano y desde el 20 de mayo de 1902 hasta 1920 fue Palacio Presidencial. Con posterioridad resultó sede de la Alcaldía y Oficina del municipio de La Habana.
 
 
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