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Pacto a la fuerza
Odelín Alfonso Torna

LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - Como susurro entre barrios
ronda el Pacto Social, un inciso más de la revolución energética. Esta
imposición plantea sustituir el combustible doméstico por módulos
eléctricos para la elaboración de los alimentos.

¿Quién solicitó el pacto? Ningún ciudadano participó en votación o
consenso alguno. El Pacto Social es otro de los métodos gubernamentales,
del cual se derivan beneficios para las arcas del estado.

Si se quiere llegar a un acuerdo o firmar un pacto, como regla deben
intervenir dos o más personas. A través de la historia, el hombre ha
buscado salir de determinadas situaciones mediante tratados o acuerdos.

Por ejemplo, el gestor del Pacto del Zanjòn, el general Arsenio
Martínez Campos, asumió el tratado bajo la rivalidad del entonces jefe
insurgente, Antonio Maceo y Grajales. La negativa de Maceo fue a causa de la
entrega de las armas.

La nueva circular o Pacto Social plantea que permanecerán con gas
licuado aquellos núcleos donde exista algún miembro con invalidez severa o
enfermo de VIH/sida.

Si bien es un beneficio para los que cocinan con keroseno, la mayoría
de los cubanos prefieren el gas licuado. Ya es notable la inseguridad de
los electrodomésticos chinos. Por otro lado se avecina el verano, con
sus olas de calor y apagones.

Desde mediado de 2005, el petróleo ha presentado los más altos precios
de la historia. El estadista cubano planteó la necesidad de sustituir
el gas licuado y el keroseno por electrodomésticos de cocina. Igual
aludió la venta de un derivado del keroseno que se emplea como combustible
de avión.

Nadie entiende nada. Según la tesis del comandante, el combustible
doméstico es mucho más costoso por su materia prima importada y
transportación. Todo parece indicar que utilizarán coches de caballo para
suministrar petróleo a los grupos electrógenos, otro inciso de la Revolución
Energética.

¿Dónde se firma el pacto? Primero, se entregan los módulos de
electrodomésticos. Segundo, dejas de recibir el combustible doméstico. Tercero,
aparecen en la primera hoja de la libreta de abastecimiento, dos letras
(P.S), Pacto Social. Yo diría, fin del pacto sometido.

Para la mujer cubana escoger con qué cocinar no ha sido posible en 47
años. El combustible doméstico es tarea del gobierno, lo tomas o lo
dejas. Recordemos en el inicio del Período Especial, el Gobierno acordó, en
caso de crisis, cocinar en cada CDR una especie de caldosa colectiva.

Es muy frecuente oír decir en la calle "¡Nada de lo que hace este
hombre sirve!" Lo mismo en pleno apagón con el arroz a medio cocinar por la
arrocera, que en la cola de CADECA cambiando los fulas devaluados por
chavitos. ¿Será el mismo hombre del Pacto Social?

Con dictadura, no hay concesiones. La aplicación de leyes es
arbitraria. Es absurdo llamar a algo Pacto Social, sin medir la voluntad del
pueblo.

El próximo pacto puede nombrarse Pacto de Sangre para exportar
transfusiones o plasmas, Pacto Hambruna si eliminan la libreta de racionamiento
o Pacto de Muerte si nos quedamos sin galenos. Mejor que nos parta un
rayo.

Si después de 128 años del pacto de Zanjòn, el Titán de Bronce
resucitara y en lugar del machete tuviese que entregar la balita de gas, otro
gallo cantaría.


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