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La agonía de los días cubanos Desde Cuba por Richard Roselló Lunes 29 de Mayo de 2006 LA HABANA, Cuba - (CUBANET) - "Yo no pensé que esto iba a ser así. Hubiera preferido quedarme tranquilo (en casa) esperando mi turno a la reclamación (del programa) de refugiados", expresó sorprendido a su esposa, Francisco Álvarez Rodríguez desde una pequeña sala de visita del departamento provincial de Seguridad del Estado en Pinar del Río, donde está detenido desde el sábado 13. Álvarez y otras siete personas se encuentran bajo proceso de investigación por el supuesto intento de salida ilegal del territorio. No obstante la otra realidad es que Álvarez Rodríguez nunca ha estado preso. Ahora acaba de conocer los ruidos de los cerrojos y candados. También el grito de un enfermo a media noche o los pasos de un guardia que lo levanta hasta tres veces al día para ser interrogado. Luego, lo devuelven al calabozo donde aguardan otros de igual causa que allí conoció, mezclados con detenidos por delitos comunes. Lo cierto es que todo le resulta novedoso y desconcertante. Entre la pérdida del sueño, la del apetito; pensando en la familia, los amigos. Creyéndose culpable de todos los delitos. Sintiendo el olor característico de la herrumbre o el vaho pestilente de los gases que desprende el baño turco situado en la celda. Rodríguez tiene dos intentos de salida del país, acosos continuos y sobre él recaen falsas acusaciones que lo implican en la captura de una lancha en Batabanó, según su esposa. Bajo ese drama del anecdotario cotidiano en la isla Francisco es uno entre los centenares de balseros, motivados por ese sentimiento de fracaso y desesperación que viven miles de jóvenes cubanos, que permanecen en prisión desde abril. Me llamó la atención un graffiti en un edifico de la capital, que espanta. "Desde allá te ayudo madre. Aquí nos morimos juntos. Tu hijo". Supe luego que Carlos, el hijo, nunca llegó. Terminó bajo las oscuras aguas del Golfo. Quizás mordido por un depredador. Su madre, sin embargo, vive enloquecida al recordar las agonías de los balseros. "A cada rato lo recuerdo, con una lágrima en los ojos", me dice con voz rajada y sollozando. Por fuentes familiares de los municipios del Cotorro, Cojímar, Guanabacoa, San José de las Lajas, Bauta, Batabanó, Quivicán, San Antonio de los Baños, Güines, Güira) conocimos que más de un centenar de parientes, hombres y mujeres, están esperando juicio, acusados de salida ilegal, tráfico de personas, poner en riesgo la vida de sus hijos, o incautación de equipos de navegación estatal. Cada semana escucho y corroboro que otro grupo es capturado en zonas de Pinar del Río o al este de la capital intentando escapar del sistema rumbo a los Estados Unidos. Y esto es sólo el comienzo de la temporada veraniega, propicia para estas salidas. "Los cubanos hemos pasado 47 años viendo y viviendo cada vez más problemas. Problemas con la alimentación, vivienda, transporte, carencia de esparcimiento o con la falta de libre expresión", refería el padre de un balsero preso. Arriba |
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