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Los negros son en moneda nacional Desde Cuba por Juan González Febles LA HABANA, Cuba - Miércoles 19 de Abril de 2006 (CUBANET) - En La Habana, el escalón inmediato superior al bicitaxi, en la transportación de turistas, es el Cocotaxi. Un Cocotaxi, es un triciclo a motor con una carrocería plástica. Están pintados de un color amarillo brillante. Tiene capacidad para dos pasajeros y mantiene la tarifa más barata en términos de transportación de turistas. En fecha reciente fueron incorporados unos pocos Cocotaxis para prestar servicio a nacionales. Estos operan con tarifas habilitadas en moneda nacional. Son pocos o casi ninguno y están pintados de negro. Surgieron como casi todo en este país: para hacer política populista y barata. En ningún momento fueron concebidos como una solución real para el cubano de a pie. A alguien se le ocurrió pintar de negro los "coquitos" en moneda nacional, entonces la imaginación y la creatividad popular aportaron el resto. La última alternativa para el régimen cubano es el pueblo cubano y éste lo sabe. Existe una linea invisible pero muy real que divide la sociedad cubana. Esta linea toma contornos racistas o simplemente étnicos. Es una forma aberrante de discriminar unos cubanos de otros. En ocasiones con componente racista contra el negro y siempre de componente elitista contra todos los cubanos. La linea está dada en la economía. Una situación típica de "follow the money" o aquel célebre "It`s economy, stupid" que puso en boga, aquel presidente Bill… La línea de trazo más fuerte para dividir cubanos es la economía. Su trazado preserva los privilegios de una élite filibustera y cruel, que ha impuesto relaciones clientelales, que pretende preservar con muy pocas variantes. Como casi todas las oligarquías, la castrista pretende legitimar sus privilegios. Necesita sacralizar símbolos y ponerlos fuera de todo cuestionamiento. Tiene la desventaja de que no ha creado riquezas, simplemente capitalizó el miedo. Para ellos es suficiente. La circulación de dos patrones monetarios estorba la necesaria legitimación. Son dos monedas que se traducen en dos estilos de vida, que se contraponen entre sí y se contraponen a la ley. Esto funciona así. En Cuba, tanto la ley como la supuesta institucionalidad son discutibles. Andan siempre cuestionadas por el hábito de una clase gobernante que firma sus decretos trascendentales como "Gobierno Revolucionario". Esta recurrencia al voluntarismo personal está presente en los comunicados oficiales emitidos por el "más alto nivel de dirección política del país". Estos aparecen firmados con esa entelequia que se presenta a si misma como "Gobierno Revolucionario". Este "Gobierno Revolucionario" que pasa cuando lo entiende o cuando le conviene por encima del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, es todo un símbolo. Es lo que garantiza a ultranza la existencia de servicios negros y amarillos. Por eso, mantenga el ojo atento. Para lo trascendental, para la crisis artificial o no, el mandato de rigor vendrá calzado con la firma de un inquietante y escurridizo "Gobierno Revolucionario". Esta es la forma que toma el poder real en Cuba, con botas puestas, arma al cinto y uniforme militar. El poder jerarquiza los colores y se reserva los brillantes y luminosos. Deja, para todas las clases de negros, en todas las tonalidades posibles, la moneda nacional depreciada y despreciada. Porque para su imaginario, triste pero realmente, los negros son en moneda nacional. Arriba |
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