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El diablo anda suelto

Desde Cuba por Shelyn Rojas

LA HABANA, Cuba - Miércoles 19 de Abril de 2006 (CUBANET) - Concluyó la Semana Santa, Cuba, más santera que católica, continúa su curso, sin variaciones ni mejorías. Cada vez hay menos médicos, menos comida y menos transporte. Y menos esperanzas.

Viernes santo, las calles están llenas de personas desesperadas y dicen que en este día el diablo anda suelto. En las paradas la espera del camello se hace interminable.

Después de una larga espera (habían pasado algunos camellos imposibles de abordar por lo repletos) pude montarme en uno. Aquello parecía uno de los jinetes del Apocalipsis. No había dónde aguantarse ni espacio suficiente para poner los dos pies. La mezcla de los olores era indefinible.

Era preferible ser un gladiador combatiendo en el circo a manos limpias con los leones, que permanecer un minuto dentro de aquel camello.

Si trabajo cuesta montar, más engorroso se torna desplazarse hacia la puerta de salida.

De pronto se escuchó una voz que estremeció el vehículo: "Yo no puedo bajar, el diablo está suelto pero Jesús Cristo está conmigo…" Tronante sermón. Los presentes no prestaron atención, pero al final aplaudieron. Toda una ovación.

Una señora que dormía en uno de los asientos, al escuchar los aplausos, como Vilma Espín en memorable ocasión, despertó y se sumó a los aplausos. Después preguntó: "¿Qué era?"

Son tantos años aplaudiendo después de un sermón que ya se ha hecho una monótona costumbre. Casi un deporte nacional.

El orador orate, aprovechando la cobertura, se bajó del camello.

Mañana ya nadie se acordará de la Semana Santa, del orador ni de su discurso. La vida en la isla continuará peor para sus pobladores. El pueblo aplaudirá por inercia a todo el que se decida pronunciar un sermón. O un discurso.


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