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Desterrados del paraíso Desde Cuba por Raúl Soroa LA HABANA, Cuba - Lunes 17 de Abril dev 2006 (CUBANET) - En estos días se produce en los Estados Unidos un intenso debate acerca de las leyes migratorias. Paralelo a esta polémica se escucha la acusación, por cierto nada novedosa, de la existencia de "inadmisibles" privilegios migratorios para los cubanos. Las autoridades cubanas desatan de nuevo una ofensiva contra la Ley de Ajuste, a la que culpan de las miles de muertes y de cuanta actividad delictiva se realiza en el Estrecho de la florida. Los enemigos de la Ley de Ajuste Cubano, de una y otra orilla, cierran filas otra vez. Estoy convencido de que la Ley Migratoria que finalmente se implemente en los Estados Unidos reflejará el derecho de ese país a defender sus fronteras, y a su vez respetará el derecho de los emigrados, que procuran, acorde a la legalidad, buscar un futuro más próspero para su familia. Todo eso está muy bien. Lo que pasa es que los cubanos que durante casi 50 años han arribado a los Estados Unidos por todas las vías imaginables e inimaginables no son emigrados, sino desterrados. Compararlos con el resto de la emigración que llega a la nación norteña es una abominación. Gozan del "privilegio" -los cubanos- del cual no goza ningún otro ciudadano de ningún otro país, salvo quizás Corea del Norte, de que nunca más se les permitirá restablecerse en la tierra donde nacieron. El pasaje es de ida sin retorno. Para poder regresar de visita, para ver a sus familiares y amigos, debe solicitar un permiso al desgobierno cubano, condicionado a un número de requisitos imprescindibles. Para poder ser admitidos como visitantes, por un tiempo que no exceda el mes, el exiliado no puede haber militado en ninguna organización anticastrista, de cualquier cuño, tiene que haber permanecido en absoluto silencio y no haber realizado jamás ni siquiera una mínima alusión negativa al sistema totalitario. El desgobierno se atribuye el derecho de otorgar permiso de entrada o negárselo a quien entienda. Para el que decide quedarse durante un viaje al exterior y buscar refugio en cualquier país democrático, el desgobierno de la Isla guarda un especial privilegio: mantiene a la familia del osado desertor de rehén durante un largo tiempo, que oscila entre 5 y 10 años. Los privilegiados cubanos, para salir del país, para ejercer el universal derecho de viajar a donde usted pueda o quiera, gozan de otra especial prerrogativa: tienen que solicitar permiso al desgobierno isleño para poder viajar. Otro importante privilegio del cual se benefician los cubanos que deciden establecerse en otro país es la pérdida total de sus propiedades, desde su casa, la cuenta de ahorros de toda una vida, sus recuerdos de familia, hasta sus libros. Lo pierde todo. El patrimonio familiar fruto del esfuerzo de varias generaciones le es confiscado sin misericordia. Los cubanos son desterrados permanentes, a los que se despoja de todo, hasta de la tierra del cementerio donde yacen sus antepasados. Los que atacan la Ley de Ajuste cubano, los que aprovechan las circunstancias disímiles de la emigración latinoamericana y de los exiliados cubanos, para atacar una Ley que garantiza un mínimo de protección a los que huyen de un régimen totalitario como el que impera en Cuba, se hacen cómplices de ese régimen. Cuba es presentada al mundo por su régimen y defendida por la izquierda latinoamericana como el Paraíso. ¿Quiénes son esos locos? ¿Quiénes son ésos que escapan de tal maravilla paradisíaca? El exiliado de la isla es culpable de huir del paraíso, la izquierda y sus aliados no se cansan de atacar a esa comunidad cubana, una comunidad de excluidos del edén castrista, que ha demostrado su capacidad y su talento. Los cubanos tienen también el extraño privilegio de votar con sus pies en contra del sistema totalitario que rige los destinos de su país. Ejercen el derecho al sufragio con su vida, exponiéndola cientos de veces a las balas de los guardafronteras, a los tiburones, al mar. ¿Qué insólito privilegio es ése? ¿Qué absurdo vergel es ése del cual la gran mayoría quiere huir? En los Estados Unidos se implementará la Ley que su democracia entienda más adecuada a los propósitos y a la esencia de la gran nación. El debate que hoy se vive allá es un digno ejemplo de los valores democráticos que hicieron posible su nacimiento y crecimiento. Lo correcto en las actuales circunstancias sería protestar y exigir al desgobierno castrista la eliminación del absurdo procedimiento migratorio, la eliminación de los permisos para entrar o salir del país, el restablecimiento del derecho universal a viajar y establecerse en el país que el ciudadano elija, y retornar a la isla cuando así lo desee sin perder su patrimonio, sin ser discriminado o separado de sus familiares y amigos. Lo más correcto sería exigir el fin del totalitarismo y el inicio de un proceso de tránsito a la democracia que ponga fin al absurdo, que ponga fin al destierro de millones de cubanos. Arriba |
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