|
ARTÍCULOS |
||
|
Cambiar de casa en Cuba Desde Cuba por Tania Díaz Castro LA HABANA, Cuba - Miércoles 29 de Marzo 2006 (CUBANET) - Los complicados trámites burocráticos que ha afrontado la población cubana durante largos años para cambiar de casa hacen imposible que se olviden. Meses y hasta años se necesitaban, sin contar el dinero invertido en abogados, funcionarios y empleados de los organismos correspondientes para abreviar dichos trámites. Quien escribe estas líneas tiene una larga experiencia en el tema. Me he visto precisada a cambiar de casa en varias ocasiones, casi siempre por la misma razón: huir de los vecinos ruidosos para los que no existen autoridad ni leyes que puedan controlarlos. Ahora, los funcionarios del Instituto Nacional de la Vivienda anuncian que el camino de las permutas de casas ya no es tortuoso. Después de varias décadas de absurdo burocratismo, expresan tranquilamente que las reducciones de los trámites que la población debe realizar para cambiar de vivienda han de contribuir a mejorar la atención al público. ¿Quiere esto decir que durante mucho tiempo al gobierno cubano no le importó el padecimiento de la población? Sabían perfectamente las autoridades del régimen que la forma en que se desenvolvían las gestiones de las permutas generaba actitudes delictivas. El licenciado Dagoberto Felizola, responsable del Departamento de Legislación y Asesoría del Instituto Nacional de la Vivienda, dijo a la prensa que antes existían diez documentos para la obtención del permiso de permuta. No deja de reconocer que para obtener esos diez documentos había que realizar difíciles gestiones, sobre todo por demoras de los propios organismos. El anuncio de que se van a aligerar dichos trámites es una cosa. Que se van a aligerar verdaderamente me parece algo imposible. Por lo que se puede ver a través de los cambios que introduce la Resolución No. 12 de 2006, o sea, el nuevo reglamento para las permutas, las familias cubanas que se propongan cambiar de casa seguirán obligadas a enfrentar kilogramos de documentos, como por ejemplo, los que están relacionados con las viviendas situadas en zonas especiales o turísticas, los que garanticen la habitabilidad del inmueble y las certificaciones de descripción y tasación del Departamento de Arquitectura. El complicado engranaje inventado por las leyes de la vivienda a partir de 1959 no es fácil de simplificar, sobre todo si los inmuebles están en distintos municipios o provincias y se quiere que la población de la capital no siga aumentando. Si algo continúa golpeando a la familia cubana en su afán por cambiar de casa, son las llamadas zonas especiales o congeladas, donde viven altos dirigentes políticos, radican dependencias del Ministerio del Interior, y los inmuebles de gran significación para el turismo. Otra razón fundamental para que el camino de la permuta se haga cada día más escabroso es que en el país existe un 43 por ciento de inmuebles en mal estado, lo que dificulta en gran medida la aprobación del cambio de vivienda por parte del organismo estatal. Agréguese a esto los miles de derrumbes parciales, sobre todo de edificios de apartamentos, que no han sido reparados, y que de acuerdo a las leyes de la vivienda no son permutables. A pesar de que estos organismos intenten aligerar los trámites de las permutas, lo veo como algo muy difícil de lograr. No sólo es éste el momento menos propicio para permutar, sino que cada día que pasa se hará imposible. Tal vez a ello se deba la divulgación que se le hace al tema. Arriba |
||