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El silencio de los comunistas

Desde Cuba por Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba - Jueves 16 de Marzo de 2006 (CUBANET) - Si algún éxito han tenido las ideas marxista-leninistas ha sido que sus fervientes militantes, casi durante un siglo, han guardado absoluto silencio sobre los crímenes del comunismo en el poder.

En enero pasado, el gobierno cubano condenó enérgicamente el proyecto de resolución "Necesidad de una condena internacional a los crímenes del comunismo", calificando de "maniobra oscura" la iniciativa del Consejo de Europa.

A nadie extraña esta decisión. No solamente el gobierno cubano nada ha dicho sobre los crímenes cometidos en la Unión Soviética durante varias décadas, sino que, además, tiene en sus cárceles a más de 300 presos políticos, defensores pacíficos de los derechos humanos y periodistas independientes.

Durante años, nada se dijo en la prensa comunista sobre el asesinato de la familia Romanov cuando, en la madrugada del 17 de julio de 1918, Vladímir Ilich Lenin ordenó la masacre donde murieron el zar, su esposa, sus cuatro hijas adolescentes, su hijo menor, sus perros mascotas y los sirvientes. Décadas después se supo todo lo relacionado con aquel crimen cometido en una pequeña habitación de una casona de Ekaterinburg.

El plan aprobado el pasado l4 de diciembre por el Comité Político de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, con el fin de condenar por primera vez los crímenes de José Stalin y de otros jefes del desaparecido campo socialista, es un paso de avance del hombre actual en aras de la justicia y la razón.

Millones de personas perseguidas y asesinadas durante el estalinismo serán de alguna forma vengadas con la divulgación de los hechos.

El estalinismo, que provocó la muerte de decenas de millones de personas entre 1929 y 1980 en los campos de concentración soviéticos, es defendido por el régimen cubano cuando hace un llamamiento a los políticos de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa para que se unan y rechacen el proyecto de resolución, definiéndolo como parte de una cruzada anticomunista, con el fin de excluir a los partidos marxistas de toda participación en la vida nacional de sus respectivos países.

No hay duda alguna de que la llamada dictadura del proletariado sirve de instrumento a través del cual aún se cometen crímenes contra la humanidad. Recordemos la masacre de la plaza de Tiananmen, los crímenes de Pol Pot en Camboya, el remolcador cubano l3 de Marzo, ejemplos recientes que nos dan la medida de cómo funciona la "justicia social" en estos regímenes donde la violencia política es el pan de cada día.


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